El Cooperativismo PDF Imprimir E-mail

Capítol 3 Hemos identificado las organizaciones y las experiencias de nuestra vida económica actual que presentan una mayor afinidad estructural con la Democracia Económica. Se trata de realidades con un indudable potencial alternativo, que contribuyen a reducir la enorme distancia que aleja nuestro presente socioeconómico de los principios básicos de la justicia

social.

De entre todas ellas, destaca el mundo de la economía social y de las empresas cooperativas de trabajo: aquellas organizaciones productivas gestionadas democráticamente por sus trabajadores y en las cuales el capital es de propiedad colectiva. Estas dos características las convierten en actores sustancialmente diferentes de las empresas capitalistas tradicionales. Esto no es un obstáculo para que hoy, en todos los continentes, podamos encontrar cooperativas que son un ejemplo indiscutible de éxito empresarial.

En los inicios del siglo XXI, sin embargo, hay que repensar el cooperativismo en el contexto de la economía del conocimiento. Visto que el conocimiento ha pasado a ser el verdadero "capital", del cual depende el valor de las empresas, y visto que el trabajador es quien tiene realmente la capacidad para producirlo y para reproducirlo, ¿no convierte esto al trabajador en el "propietario real" del capital?  ¿Abre, por lo tanto, este nuevo paradigma productivo posibilidades inéditas para el futuro del cooperativismo?