El consumo responsable PDF Imprimir E-mail

Capítol 6 En un sistema económico de mercado, cada acto de consumo es "un voto" a favor de la empresa que ha producido aquel bien o servicio que consumimos. Así, la fuerza de los consumidores para determinar el éxito o el fracaso de las empresas que operan en nuestros mercados es casi total. De aquí viene que el capitalismo haya hecho de la publicidad, en tanto que técnica de persuasión y de inducción al consumo, el centro de su cultura.

Los movimientos de consumo responsable pretenden utilizar el consumo para promover un determinado tipo de comportamiento en la esfera productiva: se trata de premiar a aquellas empresas que respetan los valores que se consideran esenciales y castigar a las que los vulneran. El consumo organizado puede ser, sin duda, una formidable palanca de cambio de nuestro sistema económico. Sin embargo hacen falta instrumentos eficaces que permitan generalizar el consumo consciente y comprometido con unos determinados valores. Por ejemplo, las etiquetas sociales. O las cláusulas sociales, que tendrían que permitir que el sector público, como principal consumidor de cualquier economía avanzada, priorice un determinado tipo de empresas en sus concursos y contratos.

¿Es posible imaginar unos movimientos y unos instrumentos -etiquetas y cláusulas sociales- de consumo responsable que hagan suyos los criterios y los valores que se derivan de los principios de justicia?